miércoles, 2 de marzo de 2011

Ciclismo.

Allá por el año 1959 Federico Martín Bahamontes ganó su primer Tour de Francia, tras lo que al parecer fue una etapa épica con escapada en los Pirineos, lugar que por si mismo evoca romanticismo y trae a la mente de cualquier amante del deporte grandes e inolvidables gestas ciclistas. Fue muchos años antes cuando comenzó la historia de ese gran reto, una de las citas ineludibles a lo largo del calendario ciclista, en concreto en el año 1903, hace ya mas de un siglo, en la salida 60 corredores únicamente y como vencedor Maurice Garin con una media de velocidad final de nada menos que 25 km/h, hace un siglo!!














El ciclismo ha evolucionado, se ha pasado de llevar los tubulares a la espalda como si fueran arqueros del mismísimo rey Arturo de Camelot a llevar bicicletas con cambio electrónico, todo evoluciona. El ciclismo nunca ha perdido sus proporciones épicas, estos grandes deportistas siguen entregándose por completo a su pasión.


Como en toda evolución, han surgido diferentes disciplinas, desde el ciclismo en si, tal y como lo conocemos, hasta el trial bici, todas ellas dependientes de un vehículo a la vez simple e increíble, una bicicleta, pero profundizar en todas y cada una de esas disciplinas es algo que tendrá lugar en otro momento. En los foros se habla de la dureza de una y de otra disciplina, es innegable que la mas dura ha de ser por necesidad el ciclismo en ruta. Estos deportistas son auténticos titanes a la hora de exprimir al máximo las facultades de su cuerpo, pedalean hasta rendirse psicológica o fisiológicamente, lo que primero llegue, pero existe algo mas, un factor que define y encasilla en una disciplina, que siendo distinta no tiene nada que envidiarle en dureza, es el Ciclismo de montaña.


El ciclismo de montaña o “mtb” tuvo su inicio sobre los setenta aproximadamente, cuando cuatro enamorados de la bicicleta gestaron la genial idea de tirarse con sus máquinas por las sendas y caminos de california, si bien es cierto que en el ciclocross, los atletas tienen que lidiar con saltos y obstáculos, pero el concepto es diferente, el concepto del “mtb” la total libertad de recorridos que te ofrece. Porque el ciclismo de montaña puede ser desde lo mas competitivo hasta simplemente disfrutar de un paseo por la montaña, en contra de la limitación que evidentemente tienen otras modalidades, con una bici de carretera solo puedes hacer carretera, muy rápido eso si, pero solo carretera. Cierto es que a nivel competitivo no hay lugar a la comparación, en carretera la competición se presenta en estado puro, pero si lo que te gusta es subir porcentajes impensables para una bicicleta, el ciclismo de montaña es lo tuyo. Esa sensación de pegar el pecho al manillar, apretar los dientes y enlazar pedalada tras pedalada, intentando no perder la adherencia, que no se levante la rueda delantera, cuando no te queda nada en las piernas y tu corazón está a punto de reventar, todavía te queda ese último empujón para superar esa trialera infernal.


¿Y que viene después? viene lo mejor, esa sensación libertad, tras una subida espectacular, deslizarse con agilidad sobre el terreno, escaneando todos y cada uno de los resaltos del camino para evitarlos o aprovecharlos en tu cabalgada. Los sentidos llegan a agudizarse tanto que se llega a una especie de simbiosis con el entorno.


En definitiva ambas disciplinas son hermanas, pero no hay que olvidar que cada una de ellas tiene su encanto, la bicicleta de carretera es pura raza, te pude llevar a exprimir el máximo de ti, hasta un punto inimaginable así como llevarte sutilmente a recorrer la carretera en dirección al fin del mundo, con no mucho mas que la misma energía empleada en andar, en su terreno la bicicleta de montaña aporta al ciclista algo parecido a esa relación existente entre el jinete y su montura, con ella subes y bajas todos los caminos imaginables, el límite lo pones tu, un ejemplo de esta relación es el gesto visto en diversas ocasiones en las competiciones de esta disciplina, cuando el ciclista entra en meta alzando su montura con sus brazos.














Solo decirte querido lector, que si eres un enamorado de este deporte sobran las palabras escritas y jamás serán suficientes para describir lo que sientes al montar. Si por el contrario eres una de esas personas que observan como día tras día gente a la que solo se le ven los ojos de tanta ropa que llevan, pasan por delante tuya montando su bicicleta de camino al trabajo o a completar su entreno diario antes de incorporarse al trabajo e incluso los ves entrada ya la noche y exclamas un profundo “Pirados!” te animo a que lo pruebes, no es necesario ser el mejor del mundo, ni tan siquiera ser el mejor de tu grupo, simplemente disfruta de un paseo en bicicleta y deja que ella te engatuse y te aporte todo lo que tiene preparado para ti, te puedo asegurar que nada de eso es malo.




Nos vemos en los caminos.