lunes, 14 de noviembre de 2011

Marcha "El Algarrobo" Primera parte.


He aquí nuevamente, otro vez suena el despertador un domingo a una hora incluso mas temprana que cualquier día de la semana y solo por volver a juntarme con cientos de amantes de este deporte, multitud de entusiastas con sus máquinas perfectamente engrasadas para rodar durante cincuenta kilómetros de pistas y senderos por la sierra del Algarrobo, precioso paraje del campo de Cartagena.

Una vez en Fuente Álamo, pueblo anfitrión de esta cada vez mas conocida prueba, el ambiente se podía respirar en el aire, el ir y venir de ciclistas te empieza a poner nervioso, tu cuerpo se pone en marcha incoscientemente, es inevitable, son... los nervios de carrera. Bicis equipadas, casco, gafas, últimas decisiones en la ropa y a montar.
Como es habitual en estas pruebas es imprescindible partir de una buena posición en la salida intentando evitar así sufrir uno de los múltiples accidentes que se producen en la salida neutralizada la cual, desde mi punto de vista, elimina por desgracia a muchos corredores, pudimos ver a uno dar una vuelta de campana por despistarse y no ver a los de delante frenar, por suerte no se hizo nada y pudo seguir, otro no tuvo tanta suerte al arrancar literalmente el desviador trasero, una pena.

En esta ocasión, alguien iba mas nervioso que yo, digamos que estaba en juego el maijot amarillo entre mi cuñado y compañero de entrenamientos y yo, siempre con una sana rivalidad por supuesto, en marchas anteriores el chaval no había logrado quedar en mejor puesto que yo, aún estando mucho mas en forma que un servidor, le faltaba esa experiencia que te dan los años, pero en esta ocasión, la veteranía es un grado, cierto, pero me faltaban un par de grados mas y a el lo que le sobraban eran kilómetros de entrenamiento, ha llegado a hacer mil en un mes y claro eso sale por algún lado.

Nada mas dar la salida, el pelotón de algunos cientos de ciclistas entusiastas sale disparado por las calles de Fuente Álamo, salida neutralizada, pero luchando ya por las primeras posiciones, yo con el ojo echado a mi cuñado, en el fondo tenía la esperanza de aguantarle la rueda en la salida y aprovechar mi explosividad para conseguir tenerle vigilado los primeros kilómetros. El asfalto llega a su fin y comienza el camino de tierra, ya no hay amigos, comienzan a sonar las cadenas saltando de piñón en piñon, la nube de polvo no te deja ver mas allá del que tienes a tu lado, todo va bien hasta que el camino cambio de orientación y ese gran enemigo de cualquier ciclista aparece, un viento lateral infernal, eso y la potencia brutal con la que el grupo de cabeza se empezaba a distanciar hace que mis piernas comiencen a convertirse en bloques de cemento, pero sigo pedaleando, aumento la cadencia levanto la cabeza y veo al inagotable de mi cuñado tirando el solo de un grupo, todos chupando rueda del y todavía mira para ellos baja un piñon y los deja solos!! En ese instante hago un último intento de enganchar el grupo pero me doy cuenta de que esa no va a ser la mejor estrategia a seguir, quedan muchos kilómetros y la primera subida está aún lejos.

Pasados unos kilómetros al fin veo una subida, se acaba eso de rodar endiabladamente como si fuera esto una etapa de ciclismo de carretera, ese tipo de sufrimiento me vacía por completo, ya en la subida comienzo a recuperar, el pedaleo lo puedo llevar mas alegre sin perder posiciones e incluso me permito el lujo de adelantar algo tirando de un grupo, el monte pone a cada uno en su sitio.

Al terminar una subida de aproximadamente un par de kilómetros llegamos a la subida del "toyo" una rampa de unos trescientos metros bastante agresiva, la cual se puede subir perfectamente pero la mala suerte hizo que tuviera que poner pie a tierra, dos ciclistas se pararon a la vez delante mía y en una subida si te paras un segundo... así que píe a tierra y a correr. Los primeros de carrera, subieron sin problemas demostrando su potencia bruta, tal y como se puede observar en la siguiente imagen donde vemos a Paco reventando las vielas y dejando al grupo claramente atrasado.