martes, 31 de enero de 2017

Pido perdón

Un día te levantas al alba enciendes todos tus dispositivos que te abren la ventana de a la red y te enteras de que un chaval, un colega que formó parte de una de las mejores épocas de tu vida se ha suicidado, si, cierto es que no nos unía una gran amistad, pero un mínimo contacto habíamos seguido manteniendo, eso si, por redes sociales, medio por el que todo parecía ir bien, todo llevaba un buen rumbo y solo percibías sonrisas y alegrías, malditas redes sociales! Si, malditas, lo digo con todo mi corazón, lo digo con todo el derecho del mundo y por la misma razón pido perdón.
Pido perdón por haber dejado que las facilidades que nos aportan los medios de comunicación actuales hayan deshumanizado mis relaciones con muchos de mis conocidos y amigos, es cierto que si no fuera por ellas mi vida no me permitiría mantener una relación diaria con prácticamente ninguno de vosotros pero al menos, por un medio tan natural como una llamada telefónica, tan solo una esporádica llamada a aquellos mas cercanos, amigos que son mas que amigos, que son parte de tu familia, me hubiera permitido percibir que algo no iba bien, que algo fallaba, o tal vez tomando un café me habrías dicho que a esa persona tan importante para ti le pasaba algo, pero no.

Es evidente que la redes sociales y clientes de mensajería (que para mi también son redes sociales) son un gran medio de comunicación, portadores en muchas ocasiones de buenas y grandes noticias, nacimientos, victorias, logros... pero el doble rasero de las mismas está ahí y es única e irremediablemente nuestra responsabilidad, mi responsabilidad porque soy yo el que tiene que saltar esa frontera, deshacerme de esa dejadez en el momento de decir "mañana tengo a ver si me acuerdo y llamo a este o al otro".

He permitido que las redes de comunicación actuales hayan sustituido a una mirada a los ojos, al tono de tu voz, a un abrazo y eso no puedo perdonármelo.




No, no es una manera de flagelarme, no es una manera de autocompadecerme, es simplemente mi manera de pediros perdón a todos y todas, que si, que la vida nos ha separado es indiscutible, que no puedes mantener contacto directo con todos, es mas que evidente, pero hay algunos con los que no puedo permitirme eso y considero que es culpa mía.


Con esto no estoy maldiciendo las redes sociales o internet en general, ni mucho menos, de hecho es paradójico que esté diciendo esto por medio de mi blog, las redes son una gran herramienta, igual que lo es el coche, el ascensor, el mando a distancia o la televisión, pero no es excusa para dejar de ir andando a los sitios de vez en cuando, subir por las escaleras o usar el mando para apagar la televisión en vez de hacer zapping mirando a la caja tonta alienados, no hay excusas.




jueves, 19 de enero de 2017

Tan solo imagina

Imagina un día normal, de esos en los que decides salir a correr por uno de tus montes habituales, un día en el que, de manera excepcional pronostican la posibilidad de que nieve y puedas disfrutar de unas vistas que no volverás a ver en tu vida, en un monte que nevado parecía un paraíso, peligroso pero un paraíso.

Imagina que de repente te sorprende una nevada digna de una tormenta en medio de la Cordillera de los Andes, dejas de ver el camino por el que ibas transitando y empiezas a confundirlo con el resto del terreno todo inmerso en un banco de niebla que no te permite buscar esos puntos de referencia que te llevarían a buen puerto.

Supón que llegas a un punto en el que crees que empiezas a bajar por el camino de vuelta y el producto de la suma de factores como el miedo, el cansancio y sobre todo el frío, te llevan a confundir el camino y acabas entrando en una zona que te atrapa, quedando como únicas salidas subir y enfrentarte a la nieve.

Ahora deja de imaginar y simplemente te pido que recuerdes la última vez que llegaste a casa en tu coche, lloviendo, con ese viento infernal que te ducha por todos los lados de tu cara, como te bajaste del coche corriendo agobiado y no atinabas a abrir la puerta, pues imagina lo mismo pero diez mil veces mas agobiante.

Pues así ha sido, imprudente? es posible, pero tan imprudente como salir a correr otro día cualquiera y caerte debido a un tropiezo absurdo, que no llevar teléfono móvil es una locura? Eso es innegable, que no iba con la ropa adecuada y encima ignorando la alerta de frío y nieve? Totalmente cierto, y?

Te voy a pedir un último ejercicio mental, imagina que de repente, con un simple mensaje recibido en el móvil, un montón de gente coge la ropa de montaña de la que dispone y sin pensárselo se tiran al monte de manera totalmente altruista, llegando a estar hasta 14 horas bajo la nieve y el viento helado dela noche, porque así ha sido, a Alberto no lo conozco, pero si conozco a muchos de los que ayer y hoy han estado buscando, gente a la que antes admiraba en mayor o menor medida, pero ahora los admiro un poco más si cabe y os preguntareis por qué...

Porque son gente que aman la montaña y todo lo que ello conlleva, saben que en cualquier momento podrían ser ellos, conocedores de las cualidades que poseen, de que muy poca gente conoce caminos y senderos como ellos, héroes anónimos que no han dudado ni un segundo en calzarse las botas para pasar durante horas frío un frío que se te acaba metiendo hasta los huesos, sin importar el como o el porqué de que ese chaval estuviera perdido por el monte Roldán, simplemente había que encontrarlo y punto.

Para mi son héroes, miembros de una gran familia formada por todos y cada uno de los que amamos la montaña en todas sus facetas, por eso hay costumbre de saludar siempre en la montaña, cada uno aportó su pequeño grano de arena, ya sea durante una hora o catorce, da igual, es le hecho en si, ese vínculo que te une a esa persona perdida sin conocerla de nada, es alguien que te necesita y tu eres su única esperanza, cuando vives algo así, cuando experimentas ese sentimiento de querer salir corriendo a ayudar en lo que puedas, has experimentado una sensación, un cambio irreversible, te has sentido dentro de esa familia que forma la montaña, porque si, cualquiera sale a pasear al monte, pero no, no todo el mundo está dispuesto a poner en riesgo su salud o su integridad, o simplemente no todo el mundo puede.

Yo tengo la suerte de tener buenos amigos entre esos héroes, alguno de ellos son grandes alpinistas con mucha experiencia pero también tengo a otros que no lo son tanto pero no dudaron en organizarse para personarse esta mañana y ofrecer su grano de arena y no olvidemos que todo, hasta la mas mínima ayuda es mas que nada, en serio, mi absoluta admiración a todos y cada uno de ellos, saben que lo digo con toda la sinceridad del mundo.

No hay que olvidar a todos los miembros de los equipos de rescate profesionales que han desarrollado una perfecta labor. Gracias por estar ahí.


Ahora, solo imagina que eres tu... no te gustaría saber que te van a estar buscando hasta encontrarte? A mi si y no tengo ninguna duda de que algunos no descansarían hasta encontrarme y espero que sepan que así haría yo.

Por último una simple llamada a la razón, recordad que no somos indestructibles, que vivimos confiados con que nunca nos va a pasar nada y olvidamos que en el monte/montaña estamos a merced de la montaña, que no hay que bajar la guardia nunca, son pocas las medidas de seguridad que hay que llevar a cabo, un simple teléfono móvil habría dejado esta aventura en una simple anécdota y el hecho de no llevar la ropa adecuada a la situación climatológica también, lo dicho, tened cuidado y sentido común y no olvidéis...

 Nunca perdáis la esperanza, alguien os estará buscando seguro.


Un saludo, nos vemos en los caminos.